viernes, 17 de febrero de 2017

Un amor de cine

En Hollywood te pueden pagar 5000 dólares por un beso, pero solo 50 centavos por tu alma.
(M. Monroe)


 En una ocasión un periodista le hizo la siguiente pregunta a Rita Hayworth… ¿Porqué te has casado tantas veces?..(Lo hizo cinco).  Porque los hombres se acuestan con Rita Hayworth  pero se levantan conmigo, contestó ellaSolo con ser medianamente cinéfilo se entiende y se comprende a la perfección el agudo sentido de la sutil contestación. Rita fue el mito erótico del cine por excelencia,  y  lo fue durante un par de décadas, sobre todo a raíz de su película más famosa, Gilda.
 Aunque éste caso no es ficción, sino, una contestación real a una pregunta muy real; desear que haya  buenos diálogos en una buena película quizás sea redundar en el tema,  porque si es buena la peli éstos no pueden faltar. De hecho hay infinidad de cintas cinematográficas en las que la parte oral de las mismas con sus finas ironías  o frases con doble sentido son las que las hace famosas. Obvio mencionar ninguna de ellas porque todos las conocemos. Más adelante hablaré de algunas.
 En el cine que se hace ahora con el vigor de las nuevas tecnologías se ha impuesto la imagen por encima de todas las cosas. Y la parte hablada ha ido menguando en importancia en el conjunto del filme, de tal forma que a los muy cinéfilos no nos queda otra que seguir recurriendo al archivo si queremos recrear nuestro oído con diálogos de calidad.
 Creo, (a no ser que falle mi percepción) que de las películas que se ruedan últimamente apenas dejan huella las frases que se dicen en ellas. No se encuentran argumentos para entresacar algunas que merezcan la pena ser conservadas en los anales de la fraseología cinematográfica.
 Y quiero  recordar, además, que diálogos dignos, plagados con la debida agudeza y mordacidad, son tan atractivos  y merecedores de rememorar como los buenos planos visuales, por no decir más.
 Toda esta monserga viene a cuento después de volver a ver una de mis pelis favoritas, y aprovechar de paso el asunto para hablar de ella. También de todo lo que la rodea. La película no es otra que la mencionada Gilda,  del director  Charles Vidor, y protagonizada como muchos saben  por Glenn  Ford  y  Rita Hayworth.
 Esta cinta tiene muchas frases dignas de aparecer en el hit Parade de Hollywood, --de las que más--, Coincidió el  estreno de esta cinta  justo con el término de la segunda guerra mundial,  y  es conocidísima la expectación que suscitó (por sus excitantes escenas) entre los soldados que regresaban del frente. Su debut en  España (en un cine de la Gran Vía de Madrid) fue un escándalo mayúsculo, por picante. Acordémonos  que el régimen estaba en su apogeo y todos sabemos cómo se las gastaba para los temas, digamos…carnales.
 A Rita la desbancó como actriz explosiva...Marilyn Monroe, que recibió el testigo hasta su muerte, acaecida  por un supuesto suicidio, sin embargo Rita,  murió de un Alzhéimer confundido con alcoholismo…Lógicamente y como todo mito que se precie, bebió, fumó y se excedió  en otros muchos vicios más de cuenta.
 Como es público y notorio,  Rita,  era de origen español. Su padre bailarín y  sevillano para más señas y su madre de origen británico  con lo que la mezcla, y el explosivo  resultado de la misma  estaba servido.
 Si algunas de las frases dichas en  Gilda  son para enmarcar, la banda sonora es de primer premio. Extasiarse con Gilda  (Rita Hayworth) contoneando su hermoso cuerpo mientras se  va desprendiendo poco a poco de sus largos guantes (striptease  camuflado)  y cantando… Put  the Blame of Mame  (Échale la culpa a Mame) es un placer solo comparable al manduque de un trozo de queso manchego curado o unas tapitas de jamón de Jabugo regado generosamente con un buen vaso de ribera del setenta y ocho.
Y… ¿Qué me dicen y sienten cuando Gilda interpreta  y canta el… Amado mío,   intentando darle celos a Johnny Farrell?... Después de esta escena viene la parte más conocida y morbosa de la peli, el guantazo que le da éste a Gilda con el consiguiente y lógico  volteo  posterior  de su  espectacular y pelirroja cabellera.
 Rita Hayworth estuvo alguna vez en España; la última  con su quinto marido, que por cierto, la maltrató tanto física como psicológicamente… según contaba en su libro el también actor Charlton Heston… Murió en 1987 en Nueva York  sin recordar nada.
 Por su parte, Glenn Ford, siguió rodando muchas y buenas películas después de Gilda. Estuvo en el festival de cine de San Sebastián como actor invitado en el año 1987. Curiosamente el mismo año en que murió Rita. Durante su presentación pidió, y se le concedió que entre todas sus películas (que fueron muchas y muy buenas) se proyectara,  Gilda, su preferida.
Dicho queda…

                                                             Joaquín Yerga
                                                              13/02/2016






No hay comentarios:

Publicar un comentario